La falta de caudales y sedimentos

Antes de la construcción masiva de embalses en la cuenca del Ebro, las campañas de riego de los arrozales se completaban con unas campañas de colmatación que permitían la aportación de los sedimentos del río hasta los arrozales. Una medida de protección física y natural contra la subsidencia y la regresión. Con la retención de los sedimentos en los embalses y la reducción de los caudales del río, la vulnerabilidad del Delta del Ebro reclama como solución sostenible a medio y largo plazo que el río vuelva a aportar agua y sedimentos hasta el Delta. Es posible e indispensable

La falta de caudales

El caudal del río y las aportaciones anuales de agua del Ebro muestran un descenso importante —de un 30 %— si se comparan los valores desde la puesta en funcionamiento de la estación de aforo de Tortosa (1912-2013) con los obtenidos después de la construcción de los grandes embalses de la cuenca (1980-2013).

Los análisis estadísticos de la memoria del Plan hidrológico de la demarcación hidrográfica del Ebro 2015-2021 muestran:

Reducción de la precipitación, con una estimación media anual en la cuenca del Ebro que ha pasado de 641,2 mm/año (1940-2006) a 617,8 mm/año (1980-2006), con una variación de -3,6 %;

Reducción de la recarga de los acuíferos y del agua generada en la cuenca:

  • 18.217 hm3/año a partir de la serie 1940-1986
  • 16.448,1 hm3/año a partir de la serie 1940-2006
  • 14.623,3 hm3/año a partir de la serie 1980-2006
Período 1912-2013 Período 1980-2013 Reducción
Caudal medio anual
423,93 m³/s
289,40 m³/s
31,7%
Caudal mínimo medio diario (Qe anual)
80,24 m³/s
79,65 m³/s
0,74%
Caudal máximo medio diario (Qc anual)
2.024,58 m³/s
1.379,17 m³/s
31,88%
Aportación anual
13.369,16 hm³/año
9.132,29 hm³/año
31,7%

El aumento de la temperatura y la prolongación del período seco estival provoca un aumento de la demanda de agua de los cultivos.

EFECTES DEL TEMPORAL GLÒRIA A LA BARRA DE TRABUCADOR

El incremento de la severidad y la frecuencia de las sequías se ha detectado, en los últimos cinco decenios, en toda la península Ibérica, y se atribuye al incremento de la demanda evaporativa atmosférica como respuesta al incremento de las temperaturas. Se trata de un proceso estacional, muy relevante en verano.

En el delta del Ebro, el equilibrio entre agua dulce y agua salada es extremadamente delicado, debido a su geografía y, sobre todo, porque el equilibrio hídrico lo controlan las actividades agrícolas. El Ebro es el paradigma de sistema hídrico litoral que recibe los efectos del cambio global tanto desde el continente como desde el mar. Adicionalmente, la gestión antrópica del territorio ha condicionado este sistema natural, por lo que la adaptación al cambio climático se convierte en una cuestión que implica tanto la gestión de toda la cuenca como la local.

La falta de sedimentos

La retención de sedimentos en los embalses de la cuenca del Ebro comporta la regresión de la línea de costa y la aceleración del hundimiento de la plana deltaica. Estos hechos se acentúan con la subida del nivel del mar. Ante este escenario, resulta imprescindible restaurar el flujo de sedimentos del río hacia el mar y el Delta.

En consecuencia, los 3.000 hm3 actuales de aportación mínima, deberían llegar hasta los 7.000 hm3 / año en periodos húmedos, que garantizarían la llegada de sedimentos y permitirían generar suelo para mantener la elevación de la llanura deltaica y frenar, en la medida de lo posible, la erosión de la costa.

Actualmente, llegan a la desembocadura 100.000 toneladas de sedimentos anuales, menos de un 1 % del volumen que llegaba antes de la construcción de los embalses.

Estudios realizados por la UPC y el IRTA demuestran que es necesaria una aportación mínima anual de 1,2 millones de toneladas de sedimentos hasta el año 2100 para afrontar la amenaza combinada de la subsidencia y el aumento del nivel del mar. Si la subida del nivel del mar fuera superior a los 53 cm, las aportaciones de sedimentos para mantener la elevación tendrían que ser de entre 2,5 y 3,5 millones de toneladas anuales.

En el marco del proyecto Life Ebro Admiclim, se han realizado varias pruebas piloto de inyección de sedimento en el tramo final del río Ebro y en la red de canales de riego del Delta.

En el primer caso, se ha actuado en dos tramos del río (a Móra d’Ebre y en Benifallet) para determinar la capacidad del río Ebro para transportar el sedimento (arenas y arcillas) hasta la llanura deltaica y el mar. En el segundo caso, se han realizado inyecciones puntuales de sedimento procedente del río en los canales de riego, con un tratamiento previo de potabilización en la planta del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).

El objetivo de esta acción piloto es evaluar la viabilidad de reinyectar estos sedimentos a la red de riego con el fin de, por un lado, dar salida a los lodos generados en la planta y reconvertirlos en un recurso que contribuya a la adaptación al cambio climático; y, por otra parte, evaluar la capacidad de transporte y distribución del sedimento a través de la red de canales de riego y las tasas de deposición en los arrozales

Se ha comprobado que esta inyección de sedimentos en los canales es viable y eficiente, y no tiene efectos sobre la producción de los arrozales.

En consecuencia, se ha diseñado un sistema de reinyección de 1.000 t/año de lodos inertes procedentes de las instalaciones del Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).

Simulaciones de inundación del Delta del Ebro en el horizonte 2050. A la izquierda, evolución con la aportación actual de sedimentos, casi nula; a la derecha, evolución con una aportación de sedimentos prevista de unos 2M de toneladas anuales. Las zonas en rojo corresponden a áreas ya por debajo del nivel del mar por la subsidencia, pero aún no inundadas por no estar conectadas con el mar.

La Secretaria de Medi Ambient i Sostenibilitat, con la colaboración de la Plataforma en Defensa de l’Ebre, impulsa esta exposición cuyo objetivo es mostrar el impacto del cambio climático en la evolución de uno de los sistemas deltaicos más ricos en biodiversidad y, al mismo tiempo, más vulnerable en Europa: el Delta del Ebro.

Comisariado

Secretaria de Medi Ambient
i Sostenibilitat

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